lunes 26 de octubre de 2009

Homenaje a Slash, Nuno Bettencour y Axel Rose en sus tiempo mozos

Slash














Nuno Bettencourt














Axel Rose



sábado 24 de octubre de 2009

ÌEsto es vida!




¡Música, luces, belleza y sangre!

Entra en ello. Aférralo con esas manos hastiadas y codiciosas. Apriétalo contra tu corazón muerto. Álzalo hasta labios sin vida y bésalo con una boca que no conoce más que obscenas mentiras. Éste el el vibrar que no puedes sentir.
Ésta es la rabiosa excitación que has olvidado.
Éste es el seductor canto de sirena que te falta.
Ésto es la inspiración. Esto es la vida.


TOREADOR

Anonimo con tilde © Copyright

domingo 20 de septiembre de 2009

Otoño en mi cuerpo





Todo un momento para mirarse con las manos,
cerrar los ojos, embrigarse del cello,
tus dedos que me dibujan
tu melodía es un otoño en mi cuerpo.

Todo se reduce a un nosotros,
un mágico movimiento,
deslizan tus besos en mi cuello,
tus dientes muerden mis anhelos.

Hay una respiración jadeante,
un soplo cálido de aire
y el sueño girándose
enrededor de mil cielos.

Todo se eleva a tu arco prominente
se complace, apenas se detiene,
vuelo en un vaporoso océano
ligadura del mismo cielo.

Tu preludio de enamorado
me estremece en desconcierto,
son las vibraciones de tu cuerpo,
excitación y susurros.

Un dueto, mano a mano,
un otoño, melodía de mi cuerpo.
Tú, dibujando mi deseo
yo, llorando mis sueños.


Yo-Yo Ma - Cello Suite No.1, 1. Prelude


Found at skreemr.com


Paula Fernández Morata © Copyright

miércoles 16 de septiembre de 2009

Pobre tonta, tan querida mía


Los sueños abandonados

deshechos en las manos

y el corazón tiritando,

escondido tras su ajado pecho.

Mirándome en sus ojos y la veo,

soy yo, aquello,

despojo humano, invitación a mi reino.

Te veo y no te siento,

como ayer ¿recuerdas?

seguro que sí. Pobre tonta,

no te tengo reclamo pero nunca olvidé tan fácil.

He deseado muchas veces tu muerte

y aquí te veo y no te mato.

Me río, mírate, te estás sonriendo;

y ahora lloras, vamos, no me hagas reír de nuevo

que tú y yo nos conocemos.

De hecho ni lo creo. Sabes,

cuando naciste ni me tomé la molestia en pensarte,

no quise recuerdo de tan bella criatura,

cambiaste,

ahora nos pensamos, y te miras al espejo,

te miras sin mirarte intentando conformarte con lo que ves,

somos tan diferentes alma y mente, boca y sentimiento,

la poesía nos unió, las palabras nos embriagan,

la música nos hace burla y respondemos con tortura,

¡oh dios que niña tan mala! pobre tonta, que inocente eres,

sí, ya lo creo… te miras al reflejo y robas besos al deseo.

Anda ven a mi regazo y cuéntale al viento, que te escucho,

que te escucho entre tu felicidad y tu tormento

como la sensibilidad nos arrastra y alma nos hace un hueco.

***

Neruda me dijo una vez
que simplemente, tan sencillo y tan complejo
tan sutilmente, naciste para amar, confundida entre hombres y mujeres
con la tierra que implanta y educa los claveles,
y pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa

(Fechado en mayo)
Paula Fernández Morata © Copyright

martes 15 de septiembre de 2009

Arcángel

Arcángel

El silencio quedó sellado para siempre. Había pasado bastantes años, más de los que imaginaba, pero él no los cumplía, vivía sin tiempo, sin fechas, sin corazón. Se abandonaría para siempre en las entrañas de un edificio antiguo desde donde podía divisar su ciudad; el puerto, los palacetes, el barrio pobre. Estaba consumido, sin fuerzas, aparentaba un cadáver pálido, con las ojeras azuladas que surcaban su rostro. Y aquellos ojos demolidos, sin color, sin brillo, aquella mirada apagada que un tiempo pasado sí brillo. No hablaba, enmudeció, yo creía que para siempre. Todos los días le visitaba y le traía comida, le curaba las heridas que se hacía. Tengo clavadas en mi mente cada marca de su piel. Todos los días le decía te quiero y él con la mirada perdida fingía no escuchar. Le amaba después de tanto desprecio por su parte y aquella frialdad que reinaba en su rostro.
Desde que la perdió se escondió del mundo. Yo no estaba presente pero cuado los encontré, él decía que había sido un accidente, nervioso lloraba, y entre sus brazos aquella muchacha tan bella, aquella mujer, que le robó el corazón estaba muerta. Pude adivinar un balazo en su cabeza. El revólver yacía a unos metros de la escena y pude comprender mejor.
Sentía pavor de encontrarme con aquel hombre a quien amaba y no sabía si decir si la muerte de aquella muchacha me dolía o me alegraba. Apenas conseguí sentir indiferencia. Ella lo había abandonado y sólo me tenía a mí. Pensé en rehacer una nueva vida junto a él y entregándole mi amor hacerle olvidar. Brilló un rayo de esperanza en mí. Me sentía afortunada por aquella muerte.

Al día siguiente tuvo lugar el entierro. Nadie sospecharía de él. Dijo que había sido un suicidio, que al entrar en la habitación ella le amenazaba con quitarse la vida de un tiro.
Decía aquella muchacha que el demonio la había poseído desde que se enamoró de él, desde que empezaron los juegos de amantes, los besos en los portones de cada calle, los abrazos interrumpidos por las gentes que paseaban, las noches de pasión que se hacían uno solo.

Pero después de aquello, yo no imaginaba lo que me temía, lo que no quería que sucediera; aquel silencio amargo, su consumación, su mirada perdida, su dolor por otra mujer. Yo a veces no podía evitar llorar delante de él por el rencor que sentía. Él no me correspondía, seguía amándola. Aún creía poder despertarlo de aquel sueño en que se sumió para siempre. Cada día, ante mi falta de fe rezaba a un Dios que había creado en mis vanas esperanzas. Él era él.
Un día decidí abandonar a aquel despojo de hombre que quedaba entre las sábanas. Llegué a su silla preferida donde se encontraba aquella tarde. Aún tenía los pergaminos que le traje en blanco y una pluma estilográfica que le compré a sabiendas de que si al menos no hablaba, escribiera. Me arrodillé a sus piernas, le tomé las manos con lágrimas en los ojos. Él clavaba su mirada en la ciudad como todos los días perdido y misterioso. Pude sentir que me miraba de reojo y como si leyese mi rostro dejó caer un soplo al aire – quédate conmigo-. Nuestras miradas se encontraron. Pude avistar una sonrisa amarga en él. Pasé toda esa tarde y noche abrazada a él, sentada en su regazo y me dormí bajo su mirada de niño inocente. Nunca la olvidaré. Escuché su respiración, respiré por su piel, sentí los latidos de su corazón golpeando en su pecho demacrado. De nuevo brillaría una nueva esperanza en mí. Pero yo misma me engañaba. Él sabía que no tenía a nadie más que a mí y si yo le abandonaba lo encerrarían en un siquiatra bajo el aire a muerto que destilan aquellos sitios.
Esa semana comió un poco más de lo que acostumbraba con comida más consistente y mejoró su aspecto. Era domingo, pasaría todo el día junto a él. Le bañé. Recorrí su piel que me sabía de memoria con la esponja lo más suave posible y le afeité. Su gesto había cambiado a menos amargura y aunque aún era frío notaba un tanto de calidez en sus labios.
Aquél día era de invierno, soleado y con un viento helado portando las ánimas perdidas de la ciudad. El sol iluminaba la estancia calentando nuestros cuerpos desnudos sobre aquel sofá acomodado en cama. Me hizo el amor con la poca energía que guardaba. Me robó los besos que nunca comprendí. Sus manos recorrieron mi cuerpo memorizando cada lunar preciado a su mirada encandilada. Respiró por mis poros recordando el aroma que emanaba de mi piel para recordarme para siempre. Esa sería la primera y la última vez que haríamos el amor. Lo hizo con rabia, con furia, como si intentara desahogarse, pero también con pasión y ternura.
A la mañana siguiente cuando desperté abrigada por una mísera sábana me encontraba sola. Me había abandonado para siempre. Dejó escrito unas letras sobre un pergamino enrollado y anudado con un cordel rojo:

Mi arcángel;
no eres merecedora de mis males,
ni de mi amor, ni de mi esencia.
Te abandono yo a ti por que sé
que tú nunca lo harás…

Ni una lágrima derramé por el tremendo impacto que tuvo aquellas en mí. Recorrí la ciudad, sus calles. Todas trayéndome recuerdos, vaivenes de imágenes. Volví por la playa, y creí poder ver lo en el muelle sentado viendo aquel atardecer de enero. Sería mi imaginación.
Llegué a casa, con el frío metido en el cuerpo, donde me habría de desistir con una fiebre grave. Ahora la que se consumía era yo. Aquél último invierno sería el infierno de mis últimos días…

----

Días más tarde, yo; apenas importa mi nombre, la encontraría en su cama dormida para siempre, sin respiración. Encontré estas líneas escritas por la única mujer que de verdad dio su vida por mí y creo que la única que llegó a amarme en su plenitud. La recordaría hasta el resto de mis días para que siguiera viviendo al menos en mí. El egoísmo, la crueldad, la frialdad y la insistencia y no obtener nada nos había matado a mí el primero, a mi querido arcángel y aquella muchacha que llevaba un bebé nuestro en su vientre.
Pensar que tantos días- ¡años!- pasé junto a mi querido arcángel y nunca se llevó de mi labios un gracias o un te quiero. Porque yo la quería, a mi manera, pero lo hacía y en lo más hondo de mi corazón la apreciaba.

Mi arcángel, el día que tu alma se desprendió de tu cuerpo,
aquel día moriría yo para siempre porque aquella vida era yo.


(Fechado: mayo 2009)


Paula Fernández Morata © Copyright

lunes 14 de septiembre de 2009

Una carta para Óscar.

De una niña para un niño llamado Óscar.


Querido como ausencia, te escribe amigo una carta de eventualidades una niña que poco sabe y en ella lleva la palabra de la ingenuidad escrita en alguna parte de su conciencia.

Cómo no saber que tú eres rey de la lluvia y yo soy tu reina. No somos dueños de imperios romanos ni de corazones de hojalata. Lejanos allá en el cielo somos nubes que solas divagan a un lado y a otro en busca de otras estrellas tan inalcanzables como lejanas. Pero yo sé que tú si puedes alcanzarlas y acercarlas cerca en tus manos de pintor tan misteriosas como algunas miradas. Tus manos esconden secretos tan fugaces que ni la mantis más astuta logra colarse por tu boca en besos para desprenderte de ellas. Tú puedes grabar sobre papel la estrella que nadie alcanza ni con la mirada. Tú puedes congelar mi sonrisa en un cuadro desprovisto de engaño. Tú puedes pintar un abrazo sobre mi espalda para que no falte compañía. Tú puedes inventar un mapa secreto sobre mi piel y encontrar un tesoro, una niña, o un beso, puede que una mirada ataviada de timidez, puede que tan llanamente y simple una amiga.

Y yo que tengo manos de poeta, que nunca recurro a los sueños que son para perdedores y son tan inalcanzables que ni mis letras lo comprenden, no esperan, aprenden a no esperar. Yo lo único que puedo es convertir palabras en besos y versos en caricias como viceversa. Puedo ser soledad, como compañera, como una palabra escondida, como un cielo de lluvia puedo regalar mis lágrimas, y las acuarelas de mis ojos. El tiempo en mi boca, el beso de la concordia. Yo soy una niña que regala palabras a cambio de una sonrisa o una lágrima. Y a veces la sonrisa regala la realidad de una lágrima. Yo siempre seré la ingenuidad de la palabra.

Aun cuando el tiempo me regale los errores de la vida para crecerme en desesperanza, yo seré cada día que pasa más fría y menos sabré de ser una niña. Una niña que no vive de sueños, ni esperanza, sólo espera, espera que no espera a nada y se brinda de ella.

Y tú mientras seguirás el dibujo de tu vida grabándolo sobre papel pero jamás serás dueño de él, él se llenará de ti, de tu presencia y esencia dejando en cada rincón de un alma una huella de eternidad, un momento de vida que jamás morirá.

Tu paso es alcanzar más allá de lo que no ven los ojos a simple vista y dejar en cada mirar el recuerdo del trazo de tus manos al pasar.

Mi paso es alcanzar más allá de lo que sienten simples mortales y hacer mi memoria inolvidable en unas palabras que se titulen silencio de eternidad.

viernes 11 de septiembre de 2009

Desvelo a un beso.






















El desvelo de esta noche me ha sugerido tus besos.
La ausencia que me engaña compañera de la inexistencia.
La muerte que nos miente entre sus telarañas.
Hoy el desvelo me ha sugerido más que besos,
muerte, gélida entre mis sábanas.
El enfermizo dolor a amor no existe,
nos engaña.
Porque el amor, tus besos no hieren...

[matan.

Paula Fernández Morata © Copyright

domingo 6 de septiembre de 2009

Perdida

















Perdida. Perdida nada más.
En un mundo de risas y lágrimas que saben por qué llorar.
Perdida parada frente al mar,
yo miro y no veo nada más que mar,
mi sonrisa si te piensa,
inmensidad
mi lágrima si te sabe a lejanía.
Perdida a veces sin saber actuar,
pensamiento que no piensa.
Labios que me besan sin tocar.
Abrazo frío de un viento atlántico.
Mirada que mata... mi corazón ya no sabe ni nadar.

miércoles 2 de septiembre de 2009

¿Yo? Tú

Yo

¿Una sensación?
tu excitación.

¿Un beso?
mis labios en tu cuerpo.

¿Una caricia?
tus dientes en mi cuello.

¿Una mirada?
tú, serio.

¿Sensualmente?
me encanta.

¿Me encantas?
me matas.

¿Con tus dientes?
Con tus manos.

¿Lo hacemos?
el amor nos hace.

¿Me amas?
Te amo.

¿Te amo?
me amas.

ÉL

¿Una sensación?


¿Un beso?
Mis labios en tu cuello.

¿Una caricia?
Tu mejilla contra la mia.

¿Una mirada?
tu mirada coqueta mientras te abrazo.

¿Sensualmente?
Te amo.

¿Me encantas?
me enloqueces.

¿Con tus dientes?
con tus labios.

¿Lo hacemos?
házmelo.

¿Me amas?
Me adoras.

¿Te amo?
Me matas.

By Paulus y Lucio Meira

Paula Fernández Morata © Copyright

viernes 28 de agosto de 2009

Sin beso


Atada a tus labios por el espacio de un tiempo sin recorrer...
Miro desprovista de misterio tu imagen... sin pesares.
Sin pensamientos que conlleven al suicidio condenado a ser vivido.

Labios a medias que deshojan besos.

Tus ojos se deslizan por mi cuerpo saboreando lo indebido.
Prohibido si te beso. No. Es mi sueño.
Es tu silencio que me acompaña, caricia de un suave color a espejo.

Te miro, te miro y te veo, y no estás, pero yo te veo aunque sea yo la que pierdo en el silencio del beso que aún espero...



Inocencia marcada en mi rostro,
engaño sin embuste si digo que aún resucito de lo muerto.
Parada y saboreando un sin...
Sentada en el escritorio como otro día pienso,
y pienso sin llorar que mejor no haber pensado en ti.

"No es tarde, nunca es tarde, ¿escuchas?
en la noche se oye el siguiente silencio. Mudo, frágil."
V. Aleixandre

Paula Fernández Morata © Copyright

jueves 27 de agosto de 2009

Acuarelas son tus ojos


Acuarelas son tus hojos,
no paran de llorar,
es el sentido del desahogo
amor a nado de tu mar.



No me mires por favor,
mira tu imagen,
mira tu color,
gota de vapor.


Pavor es un sueño
que luce sin tu color,
amor de acuerla,
ese es mi sabor.

Paula Fernández Morata © Copyright

miércoles 26 de agosto de 2009

- LIBROS - (encontrados por casa y los que faltan)

Me los tengo que leer antes de cumplir los 18 ¿imposible? No, pero mejor despacio, al fin y al cabo

tenemos toda la vida por delante...



(los coloreados son un avance jijiji)


  • EL JUEGO DEL ÁNGEL – Carlos Ruiz Zafón
  • LA SOMBRA DEL VIENTO - Carlos Ruiz Zafón
  • MARINA – Carlos Ruiz Zafón
  • EL PALACIO DE MEDIA NOCHE – Carlos Ruiz Zafón
  • LAS LUCES DE SEPTIEMBRE – Carlos Ruiz Zafón
  • BAILANDO CON LOBOS – Michael Blake
  • POEMAS DE LA COMSUMACIÓN – Vicente Aleixandre
  • GRANDES ESPERANZAS – Charles Dickens
  • LA LADRONA DE LIBROS – Markus Zusak
  • EL MÉDICO – Noah Gordon
  • EL RABINO – Noah Gordon
  • CHAMÁN – Noah Gordon
  • LA DOCTORA COLE – Noah Gordon
  • EL DIAMANTE DE JERUSALÉN – Noah Gordon
  • TRUEBLOOD - MUERTEO HASTA EL ANOCHECHER - Charlaine Harris
  • TRUEBLOOD -VIVIR Y MORIR EN DALLAS - Charlaine Harris
  • TRUEBLOOD - EL CLUB DE LOS MUERTOS . Charlaine Harris
  • EL OCHO – Catherine Neville
  • EL PERFUME – Patrick Süskind
  • EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS – John Boyne
  • LA REINA DEL SUR – Arturo Pérez-Reverte
  • EL CLUB DUMAS – Arturo Pérez-Reverte
  • UN DÍA DE CÓLERA – Arturo Pérez-Reverte
  • LA SOMBRA DEL ÁGUILA – Arturo Pérez-Reverte
  • LA DÉCIMA SINFONÍA – Joseph Gelinek
  • PAULA – Isabel Allende
  • EL PADRINO – Mario Puzo
  • LA MUERTE DE LUCIANA B. – Guillermo Martínez
  • LA SANTA JUDÍA – Louis Grospierre Alaín Querg
  • LA MIRADA DEL OTRO – Fernando G. Delgado
  • LOS MISERABLES – Víctor Hugo
  • EL NOMBRE DE LA ROSA – Umberto Eco
  • UN MUNDO SIN FIN – Ken Follett
  • VUELO FINAL – Ken Follett
  • LOS PILARES DE LA TIERRA – Ken Follett
  • EL TERCER GEMELO – Ken Follett
  • EL AMOR EN TIEMPOS DE CÓLERA – Gabriel García Márquez
  • EL CÓDIGO DA VINCI – Dan Brown
  • ÁNGELES Y DEMONIOS – Dan Brown
  • EL CÓDICE SECRETO – Lev Grossman
  • LAS LLANURAS DEL TRÁNSITO – Jean M. Auel
  • LOS CADADORES DE MAMUTS – Jean M. Auel
  • EL VALLE DE LOS CABALLOS – Jean M. Auel
  • EL CLAN DEL OSO CAVERNARIO – Jean M. Auel
  • LOLITA – Vladimir Nabokov
  • LA NÁUSEA – Jean-Paula Sastre
  • EL ALQUIMISTA – Paulo Coelho
  • HOMENAJE A TOLKEN – 19 RELATOS FANTÁSTICOS – Selección de Martín H. Greenberg
  • SIETE NARRACIONES EXTRAORDINARIAS
  • EL ENIGMA DE CAMBISES – Paul Sussman
  • CARTAS DESDE EL INFIERNO – Ramón Sampedro
  • LAS POSEÍDAS DE STEPFORD – Ira Levin
  • LA DAMA DE LA COSTA – Mayte Bonilla Castro
  • CICLO TRÁGICO – John D. MacDonald
  • FUGA, HIERRO Y FUEGO – Paco Ignacio Taibo
  • EL AMANTE – Marguerite Duras
  • EL ESCARABAJO VERDE – Philipp Vanderberg
  • UN NÁUFRAGO EN LA SOPA – Álvaro de Laiglesia
  • RENDEZ-VOUS À BAGDAD – Agatha Christie
  • SENTIDO Y SENSIBILIDAD – Jane Austen
  • ICHING – EL LIBRO DEL CAMBIO (demasiado difícil de comrpender)
  • EL SECRETO DEL MAGO – Miguel Ángel Moltó
  • REFLEXIONES Y RELATOS DE UN CAMALEÓN DE ARENA
  • GOMORRA – Roberto Sviano
  • BUICK 8, UN COCHE PERVERSO – Stephen King
  • CUJO – Stephen King
  • TODO ES EVENTUAL – Stephen King
  • LOS CELOS – Dr. Paul Hanck
  • VIRTUDES PÚBLICAS – Victoria Camps
  • VIAJE ASTRAL – Herbert B. Greenhouse
  • ILÍADA & ODISEA – Homero
  • TRAGEDIAS – Esquilo
  • OBRAS Y FRAGMENTOS – Hesíodo
  • EL SUEÑO DE ALEJANDRÍA – Terenci Moix
  • EL PUENTE DE ALCÁNTARA I & II –Frank Baer
  • LOS HECHO DEL REY ARTURO – John Steinbeck
  • LOS CIPRESSES DE CÓRDOBA – Yael Guiladi
  • LA ISLA DEL TESORO – Robert Louis Stevenson
  • NARNIA 1 – EL SOBRINO DEL MAGO – C. S. Lewis
  • NARNIA 2 – EL LEÓN, LA BRUJA Y EL ARMARIO – C. S. Lewis
  • NARNIA 3 – EL CABALLO Y EL MUCHACHO – C. S. Lewis
  • NARNIA 4 – EL PRÍNCIPE CASPIÁN – C. S. Lewis
  • NARNIA 5 – LA TRAVESÍA DEL VIAJERO DEL ALBA – C. S. Lewis
  • NARNIA 6 – LA SILLA DE PLATA – C. S. Lewis
  • NARNIA 7 – LA ÚLTIMA BATALLA – C. S. Lewis
  • EL EJÉRCITO NEGRO – I – EL REINO DE LOS SUEÑOS – Santiago García-Clairac
  • EL EJÉRCITO NEGRO – II – EL REINO DE LA OSCURIDAD – Santiago García-Clairac
  • CRÓNICAS ANOTADAS VOL. 1 – El retorno de los dragones – Margaret Weis & Frag Hickman
  • CRÓNICAS ANOTADAS VOL. 2 – La tumba de Huma – Margaret Weis & Frag Hickman
  • CRÓNICAS ANOTADAS VOL. 3 – L reina de la oscuridad – Margaret Weis & Frag Hickman
  • LEYÉNDAS DE DRAGONLANCE VOL.1 – El templo de Istar – Margaret Weis & Frag Hickman
  • LEYÉNDAS DE DRAGONLANCE VOL.2 – La guerra de los enanos – Margaret Weis & Frag Hickman
  • LEYÉNDAS DE DRAGONLANCE VOL.5 – El umbral del poder – Margaret Weis & Frag Hickman
  • LA SEGUNDA GENERACIÓN – Margaret Weis & Frag Hickman
  • HÉROES DE LA DRANGOLANCE VOL. 1 – La leyenda de Huma – Margaret Weis & Frag Hickman
  • HÉROES DE LA DRANGOLANCE VOL. 2 – Espada de Reyes – Margaret Weis & Frag Hickman
  • PRELUDIOS DE LA DRAGONLANCE VOL. 2 – El país de los Kenders – Margaret Weis & Frag Hickman

martes 25 de agosto de 2009

Ton baiser



Au piano, moi,
je crie,
je flache sour toi
Je te regarde,
un ombre
ici vienne.

Une touche blanche,
une autre noir,
je saute sour mon mouvement.

Je joue avec toi,
une partition á minuit,
regarde,
ma musique t'enivre,
embrasse moi,
suce ma vie,
moi, je suis ta déesse,
toi, tu est toujours pour moi.


"jo y cómo me ha costado escribir francés!
¡zut! cuanto olvidé...
Sara Jappain agradezco tu ayuda jajaja"
Paula Fernández Morata © Copyright

lunes 24 de agosto de 2009

Whiplasher bernadotte



-Un órgano canta a las ánimas
esta noche.
En el altar de una iglesia,
cuenta la leyenda que
dos jóvenes hacían el amor.
Esos dos éramos
Tú & yo-

¡Fuerza!
¡Poder!
En tus brazos
saborea la gloria
mi dios.
Quémame con tus dedos,
júrame eterno amor.
Bésame
desgarrador.
Agua bendita de mis labios
Se evapora en tu piel.
Créelo,
Poder.
Erotismo me ardes,
tus venas en cadencia
brotando de sed.

Mis manos en tus pectorales
posándose.

Tus manos en mi espalda
apresándome.

Doble bombo
en nuestros corazones.
Diapasón
agitato con fuoco
Vivace giocoso.

Métal
puro y duro,
gritos nuestros
con orgullo.
Trance,
revolución,
progresivo
-crescendo-
progresivo.

Armonía en el piano
en sus teclas amándonos
tú y yo
-marcato-
enarmónicos gemidos,
arpegios deslizando,
besos con puntillo,
mordiscos descontrolados,
ligadura con espasmos
desbordados.
Pedal sostenido
extasiándome en pasión,
tu voz me enciende,
orgiástica, gritando:

“Voy a jugar contigo a ser dios”

Paula Fernández Morata © Copyright

Dante Gabriel Rossetti

Dante Gabriel Rossetti (Londres, 12 de mayo de 1828 – Birchington-on-Sea, Kent, 10 de abril, 1882) fue un poeta, ilustrador, pintor y traductor inglés.
Hijo de un erudito emigrado italiano, Gabriele Rossetti, recibió el nombre de Gabriel Charles Dante Rossetti, su familia y amigos lo llamaban "Gabriel", pero en sus publicaciones ponía primero el nombre de Dante, debido a sus resonancias literarias. Era hermano de la poetisa Christina Rossetti y del crítico William Michael Rossetti.

Hacia el final de su vida, Rossetti cayó en estado mórbido, oscurecido por su drogadicción y su creciente inestabilidad mental, posiblemente empeorada por su reacción a los salvajes ataques de la crítica sobre su poesía desenterrada. Pasó sus últimos años retirado, como un recluso.

Autorretraro.


Nos vamos a centrar en su pintura. Las pinturas de Rossetti muestran algunas de las cualidades realistas del movimiento prerrafaelita temprano. Destaca el uso del cabello pelirrojo, señal de sensualidad para el decadentismo y el simbolismo. La presencia del lirio y de la cortina azul entre los tonos blancos son elementos ulteriores que añaden contenido simbólico a la pintura
.

Venus Verticordia








Monna Vanna (o Belcolore) - Lady Lilith (el carnal)

La visión de Flammetta


Verónica - La Ghirlandata


- Un Hechizo de mar


El Prado de Wober - La Esposa del Rey


El día soñado - La doncella Bienaventurada - Proserpine

domingo 23 de agosto de 2009

Sonríe


¿Una fecha acertada?
Nunca es el momento acertado.
Las fechas no son nada.

¿Una sonrisa congelada?
Congelada en una foto,
una sonrisa enmarcada.

Sonríe,
luego llora.

Paula Fernández Morata © Copyright

sábado 22 de agosto de 2009

Un cacho de Tango - Corto

Aquí os dejo un cacho de Tango - Corto

Onaip Kawai Ku-2D

Foto: Mi piano


Suenas bello a mis oídos.
Los demás desafinos de sus propios latidos.
Sufres, matas,
sin concordancia me conduces,
tú me embriagas.
Eres mi puño enfrentando batallas,
eres mis lágrimas,
eres mis orgasmos,
eres mis sonrisas.
Ardes de ira,
tu fuego me distrae,
retumban las paredes de cristal,
brillas en el día,
brillas entre oscuridades.
Ríes, amas,
alzas tu melodía al aire
y tus notas me llaman,
al viento impregnas tu recuerdo,
al viento, enamorado me acaricia la espalda.


Paula Fernández Morata © Copyright

viernes 21 de agosto de 2009

Todo a la mierda ¿está bien?

Foto: parte de mí

Pues eso que todo a la mierda. No todo siempre puede estar bien.
Cómo te comes si hasta hace unos minutos todo parece ir bien y de repente todo se hunde y se desmorona en un día. En un día te ves desprendida como los pétalos de una flor que vuelve a renacer y a sentir de nuevo... jamás seré capaz de comprender mucho más. Y ya he visto suficiente para comprender lo que me cabe esperar. Están tan ciegos mis ojos a mis sentidos como mis uñas a mis delirios.

¿He vuelto a perder?

-no sé como hacerte desaparecer. ¿De dónde? te preguntarás. Al menos de mi mente, prefiero no perderte de vista, mirar tus ojos seductores. ¡Qué malos son los deseos que no se cumplen! ¿Me darás ese pequeño lujo de besarte? ¡Qué perversos son mis caprichos! ¿Te los susurro al oido? Me encantas. No me hagas caer, abrázame o sutilmente hazme ver: tú no eres para mí.
¿He vuelto a perder?


Foto: yo (gimp oscuro)
Paula Fernández Morata © Copyright

jueves 20 de agosto de 2009

Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida.














Foto: Sara & yo (toques anaranjados) by me


La calidez de un verano... Un beso lanzado plasmado en una foto.
El mar, la arena, recuerdos. Tantas tardes en la playa.
Carlos aquí delante de todos no (wuajaja)
Agua por los aires, embriaguez [yo no] y fuegos artificiales alumbrando los ojos.
Noches en Águilas, compañeros del encuentro. Lidia este es un secreto que se me ocurrió.
Sonrisas, nada de enojos [mentira] diversión con unas cartas.
Isa con su pierna recuperará otros días perdidos... y que no digan, el cine lo mejor.
Como me gustan los croissanes comandante, ay se me quedó incrustado un tampón.
Y aquellos creps de chocolate, bueno de Tomás jeje (estaban buenos), para Sara los salados. Y en el chino ahogándonos. Subidón de Lucía con su cocacola, que se te pasa el arroz y el botellín de nestea acervezado.
Una vuelta a pie otra andando.
Días y noches de verano, un verano del 2009.

Pd: Noelia y Dani, ande os meto yo? jajaja en el buen sentido del amigo.

"No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo."

miércoles 19 de agosto de 2009

La sombra del Viento y El juego del Ángel - Carlos Ruiz Zafón

  • “ En el instante en que te detienes a pensar si quieres a alguien, le dejas de querer para siempre.”
  • "Si nadie se acuerda de ti, no existes".
  • "Hay decepciones que honran a quien las inspira".
  • "Las casualidades son las cicatrices del destino. No hay casualidades, somos títeres de nuestra inconsciencia".
  • "Estamos dispuestos a creer cualquier cosa menos la verdad".
  • "Hay peores cárceles que las palabras".
  • "El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero a no confiar demasiado en ellas."

  • "Los regalos se hacen por gusto del que regala, no por mérito del que recibe."
  • "Probablemente un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos."
  • "Los libros son espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro."
  • "A veces nos creemos que las personas son décimos de loteria: que están ahí para hacer realidad nuestras ilusiones absurdas."
  • "Como quien escapa a través de las páginas de una novela, porque aquellos a quienes necesitamos amar son sólo sombras que viven en el alma de un extraño."
  • "Cuando muera todo lo que es mio será tuyo, menos mis sueños."
  • "Quien quiere de verdad quiere en silencio, con hechos, nunca con palabras."
  • "Ambos se preguntaban si habían sido las cartas que les había servido la vida, o si había sido el modo en que las habían jugado."
  • "Las casualidades son las cicatrices del destino."
  • "Para cuando la razón entiende lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas."
  • "La vida suele brindarnos aquello que no buscamos en ella."
  • "No hay lenguas muertas sino cerebros aletargados."
  • "La madre naturaleza es una grandísima furcia."
  • (En un asilo) Juanito sólo sabe tirarse pedos y ésos lo único que saben es reírselos y aspirarlos. Como ve, aquí la estructura social no es muy diferente a la del mundo exterior.
  • "No hay segundas oportunidades, excepto para el remordimiento."
  • "El tiempo pasa más aprisa cuanto más vacío está."
  • "("Es que la gente es mala...") Mala no; imbécil, que no es lo mismo.
  • Recuerde: corazón caliente y mente fría. El código del seductor.
  • "Las palabras con que se envenena el corazón se quedan enquistadas en la memoria, y tarde o temprano queman el alma."
  • "Conserva tus sueños, nunca sabes cuando te harán falta."
  • "Odiar es un talento que se aprende con los años."
  • Me incliné sobre ella y recorrí la piel de su vientre con la yema del dedo. Bea dejó caer los párpados, los ojos y me sonrió, segura y fuerte.

-Hazme lo que quieras .. -susurró.

Tenía diecisiete años y la vida en los labios.

"La sombra del viento".


  • La envidia es la religión de los mediocres
  • Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá.
  • Uno no sabe lo que es la sed hasta que bebe por primera vez.
  • La muerte no vivía aun en el anonimato y se la podía ver y oler por todas partes devorando almas que todavía no habían tenido tiempo ni de pecar.
  • Uno acaba convirtiendose en aquello que ve en los ojos de quienes desea.
  • Incluso las peores noticias son un alivio cuando no pasan de ser una confirmación de algo que uno ya sabia sin querer saberlo.
  • ¿Puedo ofrecerles algo? ¿Una copita de cianuro?
  • Cuanto más talento se tiene, más duda uno de tenerlo. Y a la inversa.
  • La poesía se escribe con lágrimas, la novela con sangre y la historia con agua de borrajas.
  • El silencio hace que hasta los necios parezcan sabios durante un minuto.
  • -¿Sabe lo mejor de los corazones rotos?-preguntó la bibliotecaria
    Negué. - Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños.
  • La rutina es el ama de llaves de la inspiración.
"El juego del Ángel".

lunes 17 de agosto de 2009

Beso Póstumo


Cuando tu cuerpo hizo acto de presencia en el purgatorio, en ese momento, en esos segundos, desvanecieron las formas que idealizaban la realidad. Tú, tu cuerpo, tu alma, acercándose más y más. Y más y más aumentaban los pulsos descontrolados de mi corazón. Y eras tú, sólo tú, el gobernante de mi esperanza. Y mientras te acercabas a mis labios, con un leve soplo llamando a mi nombre, mis ojos se tornaron para cerrarse, sentir el último aliento de mi vida y arder en el deseo de tus manos, yo, ya vencida...

Paula Fernández Morata © Copyright

sábado 15 de agosto de 2009

Un piano y yo

Un piano, no cualquiera y yo, simple mortal


...Y mi piano desprendió la sonrisa escondida en mis labios,
buscaron los colores la brisa del mar,
una mirada quedó congelada,
una mirada perdida en los tiempos de pleamar,
y mis labios comprendieron lo que es callar...

Paula Fernández Morata © Copyright

jueves 13 de agosto de 2009

Nada es tan mío como es el mar cuando lo miro


Yo... by me

miércoles 5 de agosto de 2009

Oda al ser feliz - Pablo Neruda

Foto: yo


ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque si, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

-Pablo Neruda-

"Soy feliz como puede serlo cualquier otro"
Gabriel Celaya.

martes 4 de agosto de 2009

Alter Ego-ísmo

Te ves muñeco del hombre y en el fondo malvada te insinúas gloriosa. Eres una diosa y mírate. ¿Quién aumenta tu existencia?
Yo, tus entrañas, tu virilidad, tú, mujer, muñeco del hombre cosechando su obra en pieles necesitadas.
Tus palabras no aprenden, diosa menguada. Él te ama, hombre y único solamente. Ríete de él y odia como los amantes. Eres tú grande, ere tú única ¡Diosa!
Solas.
Tú, maestra de mi sexo, yo, labios de tu presencia.
Gobernadora libidinosa de mi flor imperiosa.
Ríe y llora que tú yo nos quedamos solas.
Foto: yo espejo ¿?

Paula Fernández Morata © Copyright

lunes 3 de agosto de 2009

¿Cuántos años han pasado ya?

Foto: yo espejos ¿?

A veces pensativa me quedo y no me lo ceo hasta que tu voz de psicópata me estremece. Tus manos, tus asquerosas manos me tocan sin pudor, tus manos grasientas, de hombre mayor. No, ahí no por favor. Contengo la respiración, contengo las lágrimas, contengo el pensamiento y ahí quedo; tumbada y desnudada por tus manos, tus asquerosas manos. Y tu lengua, que no es lengua, reptil y áspera, repugnante. No te acerques a mí, no por favor. Mi piel envejece entre tus manos, yo no quiero tu “amor”. Yo soy libre, pura y ¿a eso llamas amor? Déjame volar, saltar desde tu octavo balcón. Déjame, otra vez no por favor, otra vez al frío suelo no, otra vez entre tus piernas no.

-¿Cuántos años han pasado ya?

Paula Fernández Morata © Copyright

domingo 2 de agosto de 2009

Aliento perdido en la brisa de mis caderas

Aliento perdido
en la brisa de mis caderas



Foto: yo mimo llorón


Ayer como hoy, nace mi vientre infértil
a nado de mareas calladas.

Me buscan los amantes donde no supieron.
Y mi enamorado me llora,
me llora ¡Pobre criatura!
sobre la almohada sola
con su cuerpo mutilado...

Hoy no es día para prevenir mis lamentos
ni reprimir enfermedades.
Es un tiempo que no resulta,
que no concuerda.

La insuficiencia de mis ojos para dormirte,
la ansia de mi mano atada a su grillete.

No mueven hojas los mares
y el aire pusilámine cae envejeciendo velas,
cirios llorones
como aquel sáuce que mide mis pechos,
como aquel gato que maúlla mi partida.

Ya no hay madrugadas, ésta es la última,
como todas,
despertando para continuar muriendo
en un final sin fin.

- Aliento perdido en la brisa de mis caderas-


Paula Fernández Morata © Copyright

sábado 1 de agosto de 2009

Vicente Aleixandre - Poemas de la consumación - Seleción

Vicente Aleixandre
(Sevilla 26 de abril de 1898 – Madrid, 13 de diciembre de 1984)



POEMAS DE LA CONSUMACIÓN
(1969 Premio de la Crítica de Poesía Castellana)


II
COMO LA MAR, LOS BESOS

NO importan los emblemas
ni las vanas palabras que son un soplo sólo.
Importa el eco de lo que oí y escucho.
Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar
aquí aún te hablo.

Eras más consistente,
más duradera, no porque te besase,
ni porque en ti asiera firme a la existencia.
Sino porque como la mar
después que arena invade temerosa se ahonda.
En verdes o en espumas la mar, feliz, se aleja.
Como ella fue y volvió tú nunca vuelves.

Quizá porque, rodada
sobre playa sin fin, no pude hallarte.
La huella de tu espuma.
cuando el agua se va, queda en los bordes.

Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que en mí quedara.
Como un alga tus besos.
Mágicos en la luz, pues muertos tornan.


VISIÓN JUVENIL DESDE OTROS AÑOS

AL nacer se prodigan
las palabras que dicen muerte, asombro.
Como entre dos sonidos, hay un beso o un murmullo.
Conocer es reír, y el alba ríe.

Ríe, pues la tierra es un pecho que convulsivo late.
Carcajada total que no es son, pero vida,
pero luces que exhala
algo, un pecho: el planeta.

Es un cuerpo gozoso.
No importa lo que él lleva,
mas su inmeso latir por el espacio.
Como un niño flotando, como un niño en la dicha.
Así el joven miró y vio el mundo, libre.

Quizás entre dos besos,
quizás al seno de un beso:
Tal sintió entre dos labios.
Era un fresco reír, de él o del mundo.

Pero el mundo perdura,
no entre dos labios sólo: el beso acaba.
Pero mundo rodando.
libre, sí, es cual un beso,
aún después que aquél muere.


UN TÉRMINO

CONOCER no es lo mismo que saber.
Quien aprendió escuchando; quien padeció o gozó;
quien murió a solas.
Todos andan o corren, mas van despacio siempre
en el viento veloz que ahí los arrastra.
Ellos contra corriente nadan, pero retroceden,
y en las aguas llevados, mientras se esfuerzan cauce arrba,
a espaldas desembocan.
Es el final con todo en que se hunden.
Mar libre, la mar oscura en que descansan.

SIN FE

TIENES ojos oscuros.
Brillos allí que oscuridad prometen.
Ah, cuán cierta es tu noche,
cuán incierta mi duda.
Miro al fondo la luz, y creo a solas.

A solas pues que existes. Existir es vivi con ciencia a ciegas.
Pues oscura te acercas
y en mis ojos más luces
siéntese sin mirar que en ellos brilleN.

No brillan, pues supieron.

IV

LÍMITES Y ESPEJO

I

NO insistas. La juventud no engaña. Brilla a
solas.
En un pecho desnudo muere el día.
No son palabras las que a mí me engañan.
Sino el silencio puro que aquí nace.
En tus bordes. La silenciosa línea te limita.
Pero no te preocupes. Oh, tu verdad latiendo aquí
en espacios.

II

Sólo un cuerpo densudo enseña bordes.
Quien se limita existe. Tú en la tierra.
Cuán diferente tierra se descoge
y se agrupa y reluce y, suma, enciéndese,
carne o resina, o cuerpo, alto, latiendo,
llameando. Oh, si vivir es consumirse, ¡muerte!

III

Pero quien muere nace, y aquí aún existes.
¿La misma? No es un espejo un trostro aunque
repita
su gesto. Quizá su voz. En el espejo hiélase
una imagen
de un sonido. ¡Cómo en el vidrio el labio dejó
huellas!
El vaho tan sólo de lo que tú amaras.

ROSTRO TRAS EL CRISTAL
(MIRADA DEL VIEJO)

O tarde o pronto o nunca.
Pero ahí tras el cristal el rostro insite.
Junto a unas flores naturales la misma flor se muestra
en forma de color, mejilla, rosa.
Tras el cristal la rosa es siempre rosa.
Pero no huele.
La juventud distante es ella misma.
Pero aquí no se oye.

Sólo la luz traspasa el cristal virgen.


LLUEVE

EN esta tarde llueve, y llueve pura
tu imagen. En mi recuerdo el día se abre. Entraste.
No oigo. La memoria me da tu imagen sólo.
Sólo tu beso o tu lluvia cae en recuerdo.
Llueve tu voz, y llueve el beso triste,
el beso hondo,
beso mojado en lluvia. El labio es húmedo.
Húmedo de recuerdo el beso llora
desde unos cielos grises
delicados.
Llueve tu amor mojando mi memoria.
y cae y cae. El beso
al hondo cae. Y gris aún cae
la lluvia.

PERO NACIDO

QUIEN miró y quien no vio.
Quien amó a solas.
La juventud latiendo entre las manos.
Como una ofrenda para un árbol muerto.
Para un dios muerto, o más,
para un dios insepulto.
Quien padeció y gozó, quien miró a solas.
Quien vio y no comprendió.

Porque quien vio y miró, no nació. Y vive.


CUEVA DE NOCHE


MÍRALE. Aquí besándote, lo digo. Míralo.
En esta cueva oscura, mira, mira
mi beso, mo oscuridad final que cubre en noche
definitiva
tu luminosa aurora
que en negro
rompe, y como sol dentro de mí me asuencia
otra verdad. Qué tú, profunda, ignoras.
Desde tu ser mi claridad que llega toda
de ti, mi aura funeral que en noche se abre.
Tú, mi nocturnidad que, luz, me ciegas.


LOS MUERTOS

Ma guarda e passa.
Dante.


LOS ojos negros, como los azules.
Como los verdes vivos. Todos hoy, cerrados,
duermen. Su luz ahora sofoca
su rayo mineral. El cierlo es alto,
y frío. Más fríos aún, los rostro no comtemplan,
o no arrojan verdad. Mas no hay otra verdad que aquí, dormidos,
los bultos miserables. Calla, y pasa.

V


BESO PÓSTUMO

ASÍ callado, aún mis labios en los tuyos,
te respiro. O sueño en vida o hay vida.
La sospechada vida está en el beso
que vive a solas. Sin nostros, luce.
Somos su sombra. Porque él es cuerpo cuando ya no estamos.


QUIEN HACE VIVE

LA memoria de un hombre está en sus besos.
Pero nunca es verdad memoria extinta.
Contar la vida por los besos dados
no es alegre. Pero más triste es darlos sin memoria.
Por lo que un hombre hizo cuenta el tiempo.
Hacer es vivir más, o haber vivido,
o ir a vivir. Quien muere vive, y dura.


PERMANENCIA

DEMASIADO triste para decirlo.
Los árboles engañan. Mientras en briso sólo van las aguas.
Sólo la tierra es dura.

Pero la carne es sueño
si ve la mira, pesadilla si se la siente.
Visión si se la huye.
Piedra si se la sueña.

Calla junto a la roca, y duerme.


DESEO FANTASMA
(ADVENIMIENTO DE LA AMADA)

EL labio rojo no es rastro de la urora tenaz, pues huyó y queda.
¿los dientes blancos huella de un beso son?
Espuma, o piedra.
La liviandad de un aire casi puede
deshacerse. Nunca te vi.


- Pues tenla.



TIENES NOMBRE

TU nombre,
pues lo tienes. Toda mi vida ha sido eso:
un nombre. Porque lo sé no existo.
Un nombre respirado no es un beso.
Un nombre perseguido sobre un labio
no es el mundo, pero su sueño a ciegas.
Así bajo la tierra, repiré la tierra.
Sobre tu cuerpo respiré la luz.
Dentro de ti nací: por eso he muerto.



NOMBRE O SOPLO

MI nombre fue un sonido
por unos labios. Más que un soplo de aire fue su sueño.
¿Sonó? Como un beso pensando ardió., y quemóse.

¡Qué despacio, sin humos, pasa el viento!


PRESENTE, DESPUÉS

BASTA. Tras la vida no hay beso y yo te siento.
Tus fenecidos labios me sugieren
que vivo. O soy yo quien te llama.
Poner los labios en tu idea es sentirte
proclamación. Oh, sí, terrible, existes.
Soy quien finó, quien pronunció tu nombre, como forma
mientras moría.

De mí nacida;
aquí presente porque yo te he dicho.



EL OLVIDO


NO es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.

Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o una mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es osceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.

Con dignidad murió. Su sombra cruza.







CONSUMACIÓN




SI yo fuese un niño,
si yo fuese un niño, redondo, quieto y sumergido.
Sumergido, no; sacado a la luz, estallado hacia fuera, exhibido en esa otra Creación donde un niño es un niño en su reino.
Pero si sumergido estuve antaño, bajo las aguas de la luz que eran cielo y sus ondas,
hoy no puedo sino decirlo, tomar nota, procurar explicarlo,
prohibiéndome al mismo tiempo la confusión de lo que veo con lo que fue y ha sido.
Todavía el hombre a veces intenta explicar un sueño, dibujando la presencia del amor,
el límite del corazón y su centro justísimo.
Aún intentar decir: «Amo, soy feliz; me conformo.»
Que es tanto como decir: «Soy real.» Pero cuando las hojas todas se han caído:
primero las flores, luego los mismos frutos, más tarde el humo, el halo
de persuasión que rodea a la copa como su mismo sueño
entonces no hay sino ver aparecer la verdad, el tronco último, el
despojado ramaje fino que ya no tiembla.
La desnudez suprema del árbol quedado
que finísimamente acaba en la casi imposible ramilla,
tronquito extremo sin variación de hoja,
superación sin música de la inquietante rueda de las estaciones.

Entonces llega el conocimiento, y allá dentro en el nudo del hombre,
si todavía existe un centro que tiene nombre y que yo no quiero mencionar;
si aún persiste y exige y golpea imperiosamente, porque nadie quiere morir,
puedes sonreír de buena gana, y burlarte, y mirándolo con desdén quiere morir,
decir con voz muy baja, de modo que todo el mundo te oiga:

«Amigo…: todo está consumado.»


Vicente Aleixandre