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Paula Fernández Morata
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martes, 7 de julio de 2009

Un elefante se balanceaba

Un elefante se balanceaba




Un elefante se balanceaba
en la tela de una araña,
solo, sin sol ni luna,
con un cielo desestrellado,
anaranjado y espeso.
Pasaba don Pelotero;
un escarabajo desencantado del mundo.


-¿Dónde va don Pelotero tan rápido por los caminos deshechos?

-A la montaña, en busca de mi pelota de estiércol.

-Usted siempre tan pelotero. Dime, don Escarabajo,

¿por qué esta noche se escondieron los astros?

-Don Pelotero, porque se marchó el Universo.

Pero ya había tomado camino
cuando otra vez se hallaba solo
sin luna ni solanero.
Siguió balanceándose
en la tela de la araña
y vio a una hormiguita que parecía maja.

-¿Dónde vas hormiguita tan desamparada?

-¿Yo desamparada?

¿Y tú tan solitario?

-Hoy no hay astros, el universo se ha marchado.

-¿Y tu mamá, tu papá y tus hermanos?

-Se fueron con ellos ¿y los tuyos, tus hormigueros?

-Andan durmiendo, yo me escapé para observar el cielo.

-¡Pero si no hay Universo! ¿Por qué se habrá marchado?

-¿Y tú que haces en la tela de una araña como esta?

Aaaaah!

Apareció señor Araño
sonriente y apaciguado.

-Buenasss nochesss ¿Qué hacen en mi telaraña?

-Hablando del Universo, se ha marchado.

-¿Quieresss saber porqué elefantito curioso?

-Así es señor Araño.

-Dame a tu amiguita que la cazo y

te diré el porqué se ha marchado.

-¡Ah, me quieres comer malvado!

-No pretenderás que me coma un elefante balanceado.

-Deja a hormiguita en paz señor Araño.

Entre tanto que discutían
y señor Araño negociaba su próximo almuerzo,
se escuchó el cu-cu de los búhos sabios
para dar paso a la madrugada del verano.

-Cu-cu cuando yo era niño cu cuentan que había estrellas,

incluso dos lunas y un sol muy cuco.

Hoy sólo hay una luna,

la otra chocó contra la tierra,

pero hoy no se ve la que queda

pues es menguada, no llena.

Y las estrellas están donde siempre,

algunas vivas, otras muertas,

es la luz del humano que nos tapó

la propia luz de las estrellas.

***



Un elefante se balanceaba en la tela de una araña
y como veía que no se caía fue a llamar a otro elefante
-ELEFANTE, ELEFANTEEE!


-PUM!




Paula Fernández Morata © Copyright

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