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Paula Fernández Morata
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sábado, 2 de enero de 2010

¿Dónde estás mi Ángel caido?


¿Donde estás?

¿Desde donde tu canto ha caído hoy a mis ojos?

¿Dónde estás Ángel amigo?

¿Por qué lágrimas inundan hoy calma?


Porque te sonrío hoy desde siempre todavía

y la lluvia moja mi memoria de latidos cálidos.

Hoy el sol asoma a mi ventana

y veo el destello de tu sonrisa acariciando mi mirada.




...Siempre queda una huella en el corazón...




Paula Fernández Morata © Copyright

2 comentarios:

  1. Érase una vez cuando el tiempo no ejercía.
    Ángel /Mikelo

    Érase ya, a un ángel insulso, triste y solitario, vagando por los andenes de la Estación Sinépoca.
    Subido a la Torre Relojparado, contemplaba admirado, el trajín raudo y veloz de las bellas estrellas titilantes, de los arrogantes luceros centelleantes y de aguerridos cometas que a su paso dejaban una estela de brillantes ilusiones; estelas con las que las hadas llenaban sus mágicas varitas.
    Levantando su mano los saludaba, pero en él nadie reparaba; sus dedos ilusos, que pretendían una y otra vez acariciar la Maravilla, solo al Negrovacío rozaban.

    Érase una vez, que uno de aquellos astros, en un instante, descendió para posarse frente a él.
    Una intensa luz lo deslumbró, poco a poco, su luminosidad se fue reduciendo..., Contempló admirado y temeroso como un ser bello y alado quedaba flotando a su lado. Ella le miró mostrando una radiante sonrisa; el ángel sonrojado bajo la cabeza...
    Entonces, el Hada para no intimidarlo con su arrogante presencia, apagó su propia luz, transformando seguidamente su cuerpo para hacerlo más humano; se vistió de unos gastados pantalones tejanos azules y una sencilla blusa verde... Moviendo ligeramente su torso, los pechos brotaron firmes en él. Agitó su cabeza y una cascada de cabello castaño y ondulando la cubrió.
    Después acercándose apenas a un palmo, sin dejar de sonreír, le habló con voz cálida y, sugestivamente le pregunto:

    -Dime ángel... ¿No vas ha darme un abrazo...?

    Irguió dichoso la cabeza..., ahora él también sonría..

    -¡Claro que si...!- Exclamó emocionado.

    Se abrazó y ella lo abrazó a él y, un lazo invisible los unió.
    Al estrecharla, notó sorprendido, que a pesar de tener entre sus brazos un cuerpo pequeño y frágil, sentía dentro de él, a un ser grandioso y especial que lo embargaba con su paz y su grato calor; apreció también algo que le había sido arrebatado: la dulzura del cariño y, una cosa más..., el sonido de un corazón mágico.
    El ángel se dio cuenta que no era una muchacha corriente, allí dentro, entre sus brazos..., seguía habitando el Hada.
    Dos lágrimas de agradecimiento, se deslizaron por sus mejillas. Ella las retiró delicadamente y con sus finos dedos,las llevó a sus labios, las probó y, después mirándole muy traviesa a los ojos, le dijo:

    -¿Ves...? ¡Eres un ángel muy dulce!




    Dedicado a un hada maravillosa...

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  2. Según las leyendas más conocidas, después de la Primera Guerra en el Cielo, muchos ángeles fueron expulsados, convirtiéndose así en ángeles caídos. El ángel caído más reconocido por la historia es Lucifer
    ¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora! Has sido abatido a la tierra dominador de naciones! Tú que dijiste en tu corazón; 'Al cielo subiré, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión en el extremo Norte. Subiré a las alturas del nublado, y seré como el Altísimo.

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