Artes

Artes - Blog dedicado a la poesía, música y fotografía

Paula Fernández Morata
© Todos los derechos reservados

martes, 27 de abril de 2010

Así habló Zaratrusta

Así habló Zaratrusta 26 de Abr, a las 19:57

Yo tenía un amigo imaginario llamado Zaratrusta al cual abandoné hace años en una arena en pleno verano. Me anunció la muerte de Dios y la llegada de un superhombre, al que entrañaba como un niño inocente y espontáneo que quizá tuviera en mis entrañas. Como algo nuevo, sin saberlo y excitante para quien la vida es sólo y todo instante, así habría de ser el superhombre, así habló Zaratrusta.
Esa voluntad de poder ahora emana de mis entrañas y el eterno retorno que en toda vida se repite como círculo vicioso como una serpiente que muerde su cabeza, aceptando la felicidad y el horror que trae consigo la floreciente vida misma que surge en mis entrañas.



Paula Fernández Morata © Copyright

domingo, 18 de abril de 2010

El Éxtasis de Santa Teresa


(Obra de Bernini 1598-1680)

"Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. El dolor era tan fuerte que me hacia lanzar gemidos, mas esta pena excesiva estaba tan sobrepasada por la dulzura que no deseaba que terminara. El alma no se contenta ahora con nada menos que con Dios. El dolor no es corporal sino espiritual, aunque el cuerpo tiene su parte en él. Es un intercambio amoroso tan dulce el que ahora tiene lugar entre el alma y Dios, que le pido a Dios en su bondad que haga experimentarlo a cualquiera que pueda pensar que miento... " (fragmento de Santa Teresa de Jesús)


sábado, 17 de abril de 2010

De una espina - imagen-

LLegó como un tormento negro y oscuro a su corazón... sus ojos... sus tristes ojos me miraron. Y yo no supe, no... no supe. Cayó de rodillas y su ondulado cabello describió una caricia en el frío suelo. Mis manos no supieron de caídas y de abrazos. De la nada su mirada triste, su boca rota como un beso cuando no llega, pálida piel y quebrada voz como una angustia que nace del pecho, un No caído firme como el plomo y suave como una pluma. Mis labios no supieron, no, entonces ya lo habían dicho todo. Sus lágrimas, clavos de cristal, resbalaron como la lluvia de aquel mismo mes de abril, gris y honda y aún así yo no supe. Mi cuerpo no supo. Ese tormento negro y oscuro que salió de mí como una ola le revolcó el cuerpo y arañó el corazón... y el corazón no supo, no supo de amor y desengaños...
Aquella imagen, dura y melancólica, porfunda y dolorosa imagen... de una espina que clavé en su corazón.



















Paula Fernández Morata © Copyright

viernes, 16 de abril de 2010

Tengo un tiempo


Tengo un tiempo desorbitado que compartir
un tiempo sabio en placeres y amargo en lágrimas
pues, cruces del alma, un latido extraño, una opaca respiración
el tiempo aspirado es un beso que consume el aire
ese tiempo abrazado bajo la luz velada.
y la simpleza de un término; el tiempo.
Tiempo para que existir, invención del hombre
que lo consume como el oro
y lo explota al corazón
un tiempo que quisiera a deshoras y minutos
mañana hoy pasado
un desvío, una vuelta, un baile, una parada
tu entrecruzada de dedos y miradas
un tiempo en sueño
una soledad, tu compañía, la almohada
una cama
un fugaz deseo
un tiempo que nos mira y nos calla
que despierta el tic-tac del corazón
un tiempo quisiera y quiero -que puedo- en tus ojos claros
reflejos transparentes del color del mundo.
Tiempo, una ola va y vuelvo a tu beso,
un viene, una dulce espuma, un abrazo.


Paula Fernández Morata © Copyright