Artes

Artes - Blog dedicado a la poesía, música y fotografía

Paula Fernández Morata
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jueves, 6 de mayo de 2010

débil y pequeño

El tiempo pasa de prisa, bajo la fina lluvia que envuelve su rostro de ángel con una sonrisa desamparada y sin sentido, como un beso inesperado o un abrazo atrevido, como ese leve encanto de no estar solo y sentir un pecho candente y fugaz. Sin embargo se delataba, escondida bajo la lluvia la lágrima corrediza que viaja a su destino por la piel de aquel ángel convertido en obscuridad... si al menos, se dice, si al menos hubiera sido capaz de enfretarme a sus ojos, de sostenerle la mirada... y no, se esfumaron sus ojos como una niebla que ciega, se derrumbó el equilibrio como un golpe helado en el corazón, así, como un golpe helado en su corazón le llegaron las palabras más terribles e infinitas, esas palabras a las que tememos que se claven en la memoria como una enredadera que no termina de crecer... y ahora... ahora esos ojos ya no volvieron a entrar en sus ojos para hablar, o para decir, simplemente para sentir, no, se esfumaron y callaron, desaparecieron y no pudieron vivir entonces, y se marcharon si nada que añadir... si al menos, se dice si al menos hubiese sido capaz de hablar con los ojos y callad con el corazón... pero no, se mordieron mis ojos la lengua y mi corazón estalló en trizas para delatarse como era... débil y pequeño.

6/05/10

Paula Fernández Morata © Copyright

domingo, 2 de mayo de 2010

Adagio y Fuga



Un adagio que sinuoso me acaricia los oídos y me besa la piel... un órgano que canta a esta pequeña melancolía entrañada en mis manos de música, de fuego, de pasión y de amor.
Es como una sutil delicadeza que envuelve el alma y una potente llamarada de música que arranca mis delirios... fuga, hierro y fuego se lanzan a mi boca por los recónditos muros de este órgano.
Fuga, polifonía vertebrada por el contrapunto de voces que nacen de las manos vivas, de las viejas teclas, de los humos aireados y los tubos ascendentes del alma...

Paula Fernández Morata © Copyright

sábado, 1 de mayo de 2010

Ganas y liebe

I

Surge el atisbo de la soledad en mis ojos como una cadencia de otoños
amanece el día refugiado en el aire y me extasia la luz que penetra por la ventana
siento una pequeña vibración en mi cuerpo y un estupor
un nerviosismo y un no sé qué sediento...

parece que tuviera mil años en mis manos y una serpiente a mi espalda
un fuego que me reduce el corazón a cenizas donde resurgen las miradas
la palpitación viviendo en mis pestañas las piernas infinitas decadentes
en mi boca la mar palpitante de saliva y un viento me comprime la cara...

La llamada de tu sed se hace en cuerpo y alma, donde me asiento
una procesión alta y voraz me lleva hacia la calle
me responde la desesperación en lluvia que moja mis ganas
te grito en silencio mi vivaz y apresurada garganta...

II

Tienes fuego para prestarle a mi piel fría y nevada?
Tienes agua que sacie la sed de mi veneno consumante?
Tienes un antes, tienes un después para mis besos?
Tienes la llave que lleva al infierno ascendente?
Tienes aquellos ojos que grabé en mi memoria?
Tienes para ti tu deseo el sueño mío entre tus manos?

Tienes mi corazón cenizo reinando bajo tus manos
tienes la mar que purifica mi consumación
tienes un mañana para mí y siempre un hoy con besos
tienes el cordel que eleva mis brazos al cielo
tienes mi mirada en el abismo de tu mirada
tienes para ti, mi yo, tu deseo, el sueño mío entre tus manos.

III

Todo llega
toda hora
ahora y hoy
en este minuto
en este instante

IV

Entre tus brazos como insufribles parece largo el tiempo y cortas las horas
pero me tomas delicado en tus brazos como siempre y entre tus brazos me vivo y me sueño me hago y me duermo me despierto y te beso te requiero y abrazo.

Me tomas me detienes me avivas y me haces
me elevas me sugieres me bajo y entretienes
me dices y callas me miras y me matas

Te mueves te palpita me sientes y me rodeas
Te descansas y me llenas me abrazas y te quedas
te duermes te duermes, te duermes y amaneces.

V

Y amaneces con la sonrisa de la concordia
todo queda
el farol de una llama
el silencio de los que hablan.

VI

Es hasta hoy, hasta ahora, hasta este instante vivo y llameante
tu mirada lo único que poseo
desnuda y sendienta, voraz penetrante requerida en tu cama
insondable... inefable... en la memoria y el cuerpo queda hasta hoy, hasta ahora, hasta este instante...

vivo y llameante.




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Lacrimosa - Requiem




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