lunes 2 de agosto de 2010

Revolucionario

Se me congela la sangre con los días,
más aún con los años,
no veo este hacerse mayor feliz
y se me congela el apetito
se me estremece el corazón
con palabras de otros tiempos,
se me secuestra la memoria
a los años de mi ternura.
Ahora una mirada distinta
en que veo a través de sus pupilas
otro mundo que llegó para mí temprano.
Se me congelan las manos pero el tiempo apremia
y me zambullo en recuerdos y nado perdida
sorprendida cada día en esta marea.

Paula Fernández Morata © Copyright

1 comentarios:

La palabra educada siempre es bienvenida